Obama y España están destinados a estimarse. Políticos de todos los partidos y todas las regiones han celebrado la victoria del Presidente Electo de E.E.U.U. anunciando un cambio global, una nueva visión del mundo encarnada en él. Nada de eso. Lo que supone Obama es la vuelta en Norteamérica de la “izquierda” de derechas de Kennedy, el neoliberalismo “progre” que en España puso en liza Felipe González, siguió Aznar en algunas políticas de su primera legislatura y está usando José Luis Rodríguez Zapatero como un fanático de esa estrategia.
Barack Obama en su libro ‘La audacia de la esperanza' llega a expresar su esperanza de que pronto emerja una figura en las filas republicanas que abandone "el absolutismo del mercado libre, la ideología que rechaza todo impuesto, toda regulación, cualquier red de protección, en resumen ningún gobierno que vaya algo más lejos de lo que se requiere para proteger la propiedad privada y proporcionar la defensa nacional". Dando a entender que él si tiene esos ideales, que él es un progre pero la verdad va por otro lado. Obama, por ejemplo, propone una total privatización de la educación estadounidense, algo que acabaría reducir la ya pésima calidad de la educación para las clases bajas de la sociedad. De hecho, el de Chicago declaró en un discurso que: “el mercado es el mejor mecanismo para distribuir, de forma eficiente, los recursos con el propósito de maximizar la producción. Y también creo que hay una conexión entre la libertad del mercado y la libertad en general”. Las dos citas comentadas y otros ítems como su “amor” por Reagan son, pues, toda una declaración de intenciones para intuir que quizá el neoliberalismo extremo de Bush no, pero que, bajo su mandato, el neoliberalismo seguirá siendo la doctrina aunque, eso si, un neoliberalismo de “izquierdas”.
La táctica del dialogo elegante, del discurso bonito, del talante enmascarado un conservadurismo propio, en principio, del partido contrario suena mucho por estos lares y, llevan a pensar que, como buenos estrategas del mismo juego, Obama y Zapatero serán grandes aliados.
Barack Obama en su libro ‘La audacia de la esperanza' llega a expresar su esperanza de que pronto emerja una figura en las filas republicanas que abandone "el absolutismo del mercado libre, la ideología que rechaza todo impuesto, toda regulación, cualquier red de protección, en resumen ningún gobierno que vaya algo más lejos de lo que se requiere para proteger la propiedad privada y proporcionar la defensa nacional". Dando a entender que él si tiene esos ideales, que él es un progre pero la verdad va por otro lado. Obama, por ejemplo, propone una total privatización de la educación estadounidense, algo que acabaría reducir la ya pésima calidad de la educación para las clases bajas de la sociedad. De hecho, el de Chicago declaró en un discurso que: “el mercado es el mejor mecanismo para distribuir, de forma eficiente, los recursos con el propósito de maximizar la producción. Y también creo que hay una conexión entre la libertad del mercado y la libertad en general”. Las dos citas comentadas y otros ítems como su “amor” por Reagan son, pues, toda una declaración de intenciones para intuir que quizá el neoliberalismo extremo de Bush no, pero que, bajo su mandato, el neoliberalismo seguirá siendo la doctrina aunque, eso si, un neoliberalismo de “izquierdas”.
La táctica del dialogo elegante, del discurso bonito, del talante enmascarado un conservadurismo propio, en principio, del partido contrario suena mucho por estos lares y, llevan a pensar que, como buenos estrategas del mismo juego, Obama y Zapatero serán grandes aliados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario