viernes, 23 de enero de 2009

Negra noche de investidura

Y todos miraron embobados al nuevo emperador, todos bailaron mil y un bailes, todos disfrutaron con un discurso realmente vacío, todos, absolutamente todos confirmaron lo poco que, hoy en día, se indaga en lo qué se dice (y lo que es más importante lo qué no se dice) y lo mucho que se mira, tristemente, el cómo se dice.


Miremos el fondo: Barack Obama no es el cambio. El exsenador de Illnois, cómo ya hemos mostrado, ha formado un equipo económico con miembros de la administración Clinton, que no brilló para nada en ese terreno, y lo que es peor, ha formado un equipo de defensa similar al que llevó a George W. Bush a pensar en guerras preventivas y en querer llevar la “democracia” a zonas petrolíferas. Y aún más, ha dado la batuta diplomática a Hillary Clinton, nueva Secretaria de Estado, que ya ha declarado que Obama debería tener “una agenda positiva” para la región para contrarrestar “el temor propagado por Hugo Chávez y Evo Morales”. Seguramente se referiría al temor a superar el analfabetismo o a terminar con la falta total de atención médica, o al temor que generan las continuas consultas electorales de gobiernos como el de Venezuela o Bolivia, mucho más democráticos que el de USA y sus colegios electorales de eficiencia probada en el 2000.


Sólo hay que ver los primeros pasos. Mutismo frente al genocidio perpetrado por el estado terrorista de Israel en Gaza, declaraciones que vinculan Chávez con las FARC, manifestaciones en las que se muestra dispuesto a “suavizar las restricciones a los viajes y al envío de remesas a Cuba”, pero aclarando que no contempla poner fin al embargo decretado en contra de Cuba en 1962. Además, y mira que sólo lleva días, ya ha manifestado que sólo negociará con Raúl Castro si éste acepta un mínimo de “libertades democráticas” que conociendo las ideas norteamericanas son sinónimos de privatizaciones bestias, recortes gigantescos en las políticas sociales y liberalización caníbal de todos los mercados.


El horizonte con Obama es igual de negro (y no es un chiste)



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